Ella a los 15 años tenía unas pintas de jipi que le quedaban muy bien.
(anónimo)

La vida no deja de sorprenderme.
Una vez se le ocurrió que yo merecía un premio, pero... no cualquier cosa, sino algo especial, y te trajo a mí. Apareces como una palabra encadenada a una frase que, para entender tu significado, hay que leerte entre líneas: un enigma que hay que descifrar. No tuve más que mirarte a los ojos, esas dos ventanas abiertas al exterior que transmiten toda la riqueza de sentimientos, ternura e inteligencia que tienes, para saber que podría hacerlo. Para saber que podía y quería explorarte, descubrirte, disfrutar tu compañía. Para saber que la vida compensa, a veces, los hurtos que nos hace y que, contigo, me reembolsaba también los intereses.
Quiero seguir atrapada por el misterio y la magia que te define; por la transparencia de tu alma; por la fuerza de tu personalidad.
Eres un corazón de azúcar en una envoltura de acero.
Quiero seguir saboreándote...
Una amiga se lo escribió para ella



Eres la última jipi
(anónimo)
